Gabinetes de Comunicación: de la seducción por
la imagen a la obsesión por "aparecer"
El periodismo de rutina hace más fuertes a las fuentes oficiales
y más débiles a las no oficiales
Txema Ramírez
Departamento de Periodismo I
Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación
Universidad del País Vasco
Resumen/Laburpena
La proliferación de Gabinetes de Comunicación
(G.C. a partir de ahora) ha sido una constante en nuestro sistema informativo
durante las dos últimas décadas. En la actualidad no existe
partido político, institución o grupo económico de
cierto relieve que no utilice los servicios de un Gabinete de estas características.
La masiva presencia de estos G.C. contribuye a incrementar las rutinas periodísticas
del profesional, haciendo asimismo cada vez más fuertes a las fuentes
informativas cercanas al poder y más débiles a las no oficiales.
A pesar de ello, la mayor parte de los periodistas consultados coinciden
en señalar como necesaria su presencia en el actual sistema informativo.
Komunikazio Kabineteak azken bi hamarkadotan izan duten hazkundea eten gabea
izan da, batik bat transizio politikoaren garaitik hona. Egun, jendarteko
iritzian eragin positiboa izan nahi duen edozein informazio-iturrik Komunikazio
Kabinete baten laguntza behar du izan. Sarritan, bulego hauek ongi asko
errazten duten kazetariaren lana. Beste askotan berriz, informazio librea
jasotzeko oztopo izan daitezke. Kabinete hauen lanari esker, albiste iturri
ahaltsu eta ahulen arteko desoreka sakondu egiten da. Hala ere, kazetari
gehienek beharrezkotzat jo dute Kabinete hauen presentzia gaur egungo sistema
informatiboan.
Gabinetes durante la transición
política
La implantación de los G.C., un proceso
irreversible
Incremento de las rutinas productivas
Papel cada vez más activo de las fuentes
La noticia busca al periodista
Conclusiones
Bibliografía
Políticos, empresarios, sindicalistas y deportistas de élite
desayunan a diario con su asesor de prensa. Forman parte del staff directivo.
No dan un paso sin consultarles. Son su perro guardián, su confidente,
la sombra que les acompaña a todos sus desplazamientos, entrevistas
o citas de negocios. Les indican qué es lo que deben decir, así
como cuándo y cómo tienen que hacerlo. Les asesoran también
sobre cómo responder a preguntas indiscretas o qué hacer con
periodistas que buscan camorra. Son los mejor remunerados de la profesión,
la élite del gremio, los "adelantados" de su generación.
Les avalan años de experiencia en los medios. Conocen a la perfección
las rutinas periodísticas y el entorno de los medios. Por eso les
contrataron.
A principios de la presente década de los 90, existían en
el Estado español, según ASECOM (Asociación Española
de Asesores de la Comunicación) más de 4.000 periodistas trabajando
en G.C.. Hoy esta cifra sobrepasará con toda probabilidad los 5.000.
De ellos, varios cientos se encuentran trabajando en Gabinetes ubicados
en el País Vasco.
La presencia de asesores de comunicación en el mundo empresarial
es particularmente intensa. La plantilla de asesores de este ámbito
que trabajan en el mundo de los negocios triplica a la de periodistas activos
dedicados a la información económica (Carrascosa, 1992:126).
En 1992 el Gobierno de Felipe González destinó casi 2.000 millones de pesetas
para el Ministerio del Portavoz, todo un gigantesco G.C. donde trabajan alrededor
de 300 personas entre técnicos, administrativos y periodistas 1.
Nos encontramos, por lo tanto, ante un fenómeno de indudable trascendencia.
Los Gabinetes de Comunicación se han convertido además, en
algo habitual en las tertulias periodísticas. A diario llegan a los
medios de comunicación decenas de comunicados, informes y convocatorias
de ruedas de prensa. Muchas de estas notas llegan incluso sin previo aviso.
Los periodistas no ocultan su preocupación ante las consecuencias
que pueden derivarse de estas auténticas riadas incontrolables de
información que provienen de partidos, sindicatos, etc.
Los efectos derivados de la masiva presencia de G.C. en el actual sistema
informativo eran hasta ahora una incógnita, al no existir en nuestro
entorno investigación alguna en tal sentido. Es por lo cual, el principal
objetivo del presente trabajo ha sido profundizar en estas cuestiones, es
decir, investigar, evaluar y exponer la influencia que los G.C. tienen tanto
en el actual sistema informativo como en el proceso de comunicación
y en el mensaje informativo.
Gabinetes durante la
transición política
Los G.C. surgieron en Estado español en los albores de la transición política
2 bajo el manto protector de las
instituciones oficiales. Los partidos políticos rápidamente se percataron del
desafío que suponían los nuevos tiempos e hicieron lo propio, así como el mundo
empresarial. En la actualidad puede decirse que no existe ya grupo social con
relativa presencia pública que no tenga un G.C., o cuando menos, alguna persona
encargada de relacionarse de forma estable con los medios de comunicación.
Por lo que se refiere a Euskal Herria, las instituciones que sostenían
al régimen franquista en 1975 (Gobierno, Diputaciones, Ayuntamientos,
etc.) eran las únicas fuentes informativas existentes o, al menos,
las únicas legitimadas por los medios de aquella época. No
necesitaban esfuerzo especial alguno para difundir sus mensajes, ya que
todos los medios actuaban como sus fieles servidores (hubo honrosas excepciones).
Existían otras fuentes informativas, por supuesto, pero estaban al
margen de la legalidad (partidos políticos, sindicatos de trabajadores,
el movimiento a favor de las ikastolas, etc.).
El tránsito a la nueva situación fue variando los comportamientos
informativos de unos agentes sociales cada vez más activos. La larga
y controvertida "transición política" fue deparando
la aparición -poco a poco- de nuevas fuentes informativas legitimadas
(partidos políticos, sindicatos, movimientos sociales, etc.).
No obstante, cuando se celebraron las primeras elecciones generales tras
la muerte del dictador Franco -el 15 de junio de 1977- entre los partidos
políticos vascos no existía aún creada oficialmente
la figura del G.C.. Los partidos carecían de infraestructura informativa
estable para atender a los periodistas.
Hoy la situación ha cambiado de raíz. Para hablar con un político
hay que superar, cuando menos tres "filtros" (centralita, jefe-a
de prensa y secretaria-o). En los últimos años, las relaciones
entre políticos y periodistas se han institucionalizado ("normalizado",
según algunos). El trabajo desarrollado por los G.C. ha sido determinante.
No hay que más ojear la Guía de la Comunicación que
anualmente edita el Gobierno vasco para percatarse hasta que punto es así
lo que estamos apuntando. En la actualidad no existe partido político
alguno que no tenga jefes de prensa en sus respectivas delegaciones provinciales.
Lo mismo ocurre con las principales organizaciones sindicales, ya sean patronales
o de trabajadores.
En definitiva, de aquella primigenia seducción por la imagen de los
albores de la transición, se ha pasado en muchos casos a una enquistada
obsesión por "aparecer" a toda costa en los medios informativos,
con el coste que ello lleva consigo.
La implantación de los G.C., un proceso irreversible
Una de las principales deducciones que se extraen del presente trabajo de investigación
-que abarca el el período comprendido entre 1978 y 1992- es que los G.C., en el
actual sistema informativo, cumplen una función necesaria, positiva y socialmente
aceptada. Así lo estima la mayoría de la clase periodística encuestada y así es
visto también por las empresas informativas que se han pronunciado al respecto3
.
La relación de medios existentes en la actualidad es muy extensa.
Atender las peticiones de todos ellos no es tarea fácil en estos
tiempos. La cuestión se complica aún más para aquellas
fuentes informativas que quieren tener influencia notoria en la opinión
pública. En ello radica la principal función de los G.C.,
en el desarrollo de dichas necesidades informativas. Los Gabinetes son,
por lo tanto, un fenómeno totalmente implantado e irreversible.
Sin embargo, todos los G.C. no reciben el mismo trato por parte de los medios
informativos. En el Estado español, las diferencias entre unos y otros son muy
importantes. "Cada Gabinete es un mundo aparte", opina la mayoría de
los periodistas. Estas diferencias son más notables cuando se comparan los niveles
de presencia (frecuencia de aparición en los medios), credibilidad (grado de seguridad
que ofrece el Gabinete al periodista) y eficiencia (nivel de eficacia mostrado
por los responsables de los Gabinetes) de cada tipo de G.C.4.
En materia de eficiencia, los G.C. institucionales (Ayuntamientos, Gobiernos,
Diputaciones, etc.) presentan los valores más elevados, a pesar de
contar un con un bajo nivel de credibilidad (ver gráfico 1). A continuación
se sitúan los Gabinetes de partidos políticos y sindicatos,
seguidos de los del mundo económico. Estos tres tipos de G.C. presentan
un comportamiento bastante coherente en las investigaciones realizadas.
Su presencia, credibilidad y eficiencia adquieren valores bastantes similares.
No ocurre sin embargo lo mismo con los Gabinetes de los movimientos sociales
y las ONGs. A pesar de contar con el máximo de credibilidad, su presencia
y eficiencia es muy baja. Este hecho evidencia la doble moral de este sistema
informativo que condena al ostracismo y la marginación a unas fuentes
"creíbles" por el simple hecho de no pertenecer a las esferas
del poder, mientras que ensalza, de forma y manera desproporcionada, a otras
mucho menos aceptables pero que sí pertenecen a dichas áreas.
Otra de las consideraciones que se extraen del presente trabajo y que se refleja
de forma evidente en el gráfico número 1, es la escasa consideración profesional
de las Asesorías de Comunicación 5.
Así lo demuestran tanto sus niveles de presencia, como de credibilidad y eficiencia.
Puede por lo tanto, afirmarse que estas asesorías que tanto proliferan en nuestros
días, no acaban de ser aceptadas por el actual sistema informativo.
Gráfico 1 Fuente: Tesis del autor. Elaboración propia.
Por otra parte, de la investigación realizada se desprende asimismo
que las fuentes informativas estables, institucionales y de fácil
acceso para los periodistas tienen preferencia en todos los medios. Por
el contrario, aquellas fuentes que no cumplan estos requisitos son sistemáticamente
marginadas (Wolf, 1987:256; Gans, 1979:122).
Incremento de las rutinas productivas
Otra de las reflexiones importantes que se derivan de nuestra investigación
es que los G.C. -al servirse de las rutinas- condicionan la producción
periodística, ahondando cada vez más en el hábito y
disminuyendo el trabajo creativo de los periodistas. La proliferación
de G.C. incide directamente en el progresivo "aggiornamento" de
la producción periodística.
Ejemplo palpable de cuanto afirmamos lo encontramos en la investigación comparativa
6 (ver gráfico 2) sobre la presencia
de los G.C. entre 1978 y 1992 Catorce años es suficiente período de tiempo para
comprobar la influencia que tienen estos Gabinetes. Mientras que en 1992, el 52%
de las informaciones políticas llegaban a través de G.C., en 1978 este porcentaje
era del 30%. Curiosamente, en la misma proporción se ha reducido el trabajo productivo
propio de las redacciones que ha pasado del 44% en 1978, al 22% en 1992.
Gráfico 2 Fuente: tesis del autor. Elaboración propia
El periodismo de rutina transmite una visión ideológica del
mundo, (Fishman, 1980:178), una concepción que va más allá
de la simple primacía de una fuentes en detrimento de otras.
Papel cada vez más activo de las fuentes.
En el actual entramado informativo, las fuentes juegan un papel cada vez
más importante superando la tradicional pasividad que hasta ahora
se les achacaba. Los G.C. asumen en gran medida el papel que corresponde
al emisor, introduciéndose así dentro del proceso de la comunicación.
El proceso de selección de la noticia ya no es un mecanismo exclusivo
únicamente de las organizaciones informativas. La capacidad que los
G.C. tienen para condicionar dicho proceso es tan importante que incluso
pueden modificar las funciones de los elementos que intervienen en el proceso
de comunicación.
Los G.C., como "nuevos emisores" que son, aprovechan la permeabilidad
7 de los medios para influir en la
opinión pública. En todo el proceso de selección de la noticia tiene, indudablemente,
mucho que ver la idiosincrasia particular del gatekeeper o periodista encargado
de efectuar la elección 8.
Como consecuencia de todo ello, se observa que los G.C. modifican -de una
forma u otra- las funciones de los elementos que intervienen en el proceso
de comunicación. En el caso del emisor, por ejemplo, flexibilizando
y agilizando sus funciones, facilitando la codificación y afianzando
la posición del canal. Por lo tanto, la intervención de los
G.C. afecta en muchos casos directamente al propio mensaje informativo.
Tomando todos estos factores en consideración, se deduce que un producto
"fabricado" por los G.C., podría llegar directamente hasta
el canal sin mayores "mediaciones" por parte del periodista. Para
que ello se produzca, deben preferentemente cumplirse una serie de requisitos
casi imprescindibles, como son: ser una fuente altamente profesionalizada
y gozar de la "confianza" del sistema informativo.
La incidencia de los G.C. se aprecia mejor gráficamente si se contrastan
los esquemas propugnados por Schramm (Mingolarra, 1982:18) en su día,
y el que se deriva de todas estas consideraciones.
Gráfico 3 Fuente: Tesis del autor. Elaboración propia.
La noticia busca al periodista
La investigación realizada es contundente a la hora de demostrar
la forma en que los G.C. condicionan las agendas de los medios, contribuyendo
así a disminuir el "factor sorpresa" e incrementando consiguientemente
el índice de previsibilidad de las noticias.
La encuesta realizada entre 60 profesionales pertenecientes a la élite de la carrera
periodística del Estado es clara en este sentido. El 56% de los encuestados estima
que los G.C. condicionan la agenda ya sea de forma "determinante" o
"en gran medida". Quiénes opinan que sólo lo hacen "en escasa medida"
no llega al 12%. El 32% restante opina que "depende de los casos" 9.
A juzgar por estos datos puede decirse que un factor tan periodístico
como es el de la sorpresa se ve seriamente afectado por el trabajo de estos
Gabinetes. Ya no es el informador el que va en pos de la información,
sino que es la noticia la que busca al periodista. El elevado índice
de previsión de las noticias tiene mucho que ver también con
el incremento de las rutinas periodísticas y la disminución
del trabajo creativo por parte de las redacciones.
Como consecuencia de todo ello (progresiva rutinización del trabajo
productivo, disminución del factor sorpresa, incremento del índice
de previsibilidad de las noticias, preponderancia de las fuentes informativas
oficiales,) puede afirmarse que el sentido crítico que ha caracterizado
históricamente a la profesión periodística está
cuando menos -a juzgar por los datos aportados- en entredicho.
Conclusiones
Las conclusiones que se extraen del trabajo realizado y que se han apuntado
a lo largo del presente artículo serían -expuestas de forma
esquemática- las siguientes:
Los G.C. constituyen un fenómeno totalmente implantado, necesario
e irreversible en nuestro actual sistema informativo, un sistema que- paradójicamente-
maneja una doble vara de medir a la hora de enjuiciar unos Gabinetes u otros,
según sea su ubicación respecto a las esferas del poder. Los
profesionales consultados coinciden además de forma mayoritaria en
su valoración negativa respecto a las consultorías externas
de comunicación. Los G.C. contribuyen a rutinizar aún más
el trabajo de los periodistas, disminuyendo su capacidad de iniciativa y
uniformizando de forma notoria el mensaje. En el actual entramado informativo,
los G.C. profundizan las diferencias entre las fuentes poderosas y las débiles,
alejadas por su propia naturaleza de los núcleos del poder político
y/o económico.
Ante este panorama, la profesión periodística en general precisa
de una seria reflexión, necesita una reacción, mirarse sinceramente
al espejo. Es urgente que, no sólo los y las periodistas, sino todo
aquel que tiene relación directa o indirecta con el mundo de la comunicación
-ya sean emisores o receptores- adquieran un compromiso activo en la lucha
por una democratización profunda del actual sistema informativo,
un pacto en favor de la ecología informativa. Se trata, en definitiva,
de que esa intangible dama que a veces parece ser la sociedad civil se movilice
activamente en favor de un derecho que le corresponde: el de recibir una
información lo más veraz posible, sin conservantes ni edulcorantes.
Bibliografía
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Notas
1 Estos datos fueron ofrecidos al autor del
presente trabajo por Ramón María Iribarren, director de Relaciones
Informativas del Ministerio del Portavoz en 1992.
2 Las experiencias existentes con anterioridad
a este período no tuvieron la consistencia de los G.C. actuales.
Se trataba, a lo sumo, de funcionarios públicos que se limitaban
a transmitir el comunicado oficial de turno hasta la redacción de
los medios informativos donde se incluían de forma textual, so pena
de ser mal visto por el régimen franquista.
3 Gran parte de las conclusiones que aparecen
en el presente artículo se desprenden de las respuestas ofrecidas
por medio millar de periodistas europeos y norteamericanos a dos sondeos
realizados entre 1990 y 1992. El autor del presente artículo realizó
en 1992 una encuesta entre entre 60 profesionales con cargos de responsabilidad
(todos ellos redactores jefes, subdirectores o directores) de los principales
medios de difusión del Estado español. Se trataba de un sondeo
en profundidad, de siete folios de extensión y con un total de 25
preguntas a responder. La otra encuesta - igualmente inédita hasta
la fecha- fue realizada con anterioridad (en 1990) por el Gabinete internacional
de Comunicación Inforpress y recogía las respuestas de 440
periodistas del Estado español, Francia, Dinamarca, EEUU, Alemania,
Holanda y Reino Unido. Se trata, por lo tanto en su conjunto de las respuestas
de 500 profesionales. El objetivo de las mismas era múltiple y abarcaba
desde la credibilidad otorgada a los G.C., hasta el índice de publicación
de las notas de prensa, la eficacia de los Gabinetes, etc.
4 Para reflejar adecuadamente la tipología
de Gabinetes de Comunicación existentes en la actualidad, hemos establecido
cinco categorías distintas atendiendo a las especificidades y características
de cada una de ellas: G.C. institucionales (Ayuntamientos, Gobiernos, etc.),
G.C. de partidos políticos y sindicatos, G.C. del mundo económico
(empresas, negocios, entidades financieras, etc.), G.C. de movimientos sociales
y Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) y Asesorías de Comunicación
(consultorías externas).
5 Se trata de empresas especializadas que asesoran
a las fuentes informativas en múltiples temas relacionados con la
comunicación como puedan ser la elaboración de proyectos comunicativos
concretos, todo lo relacionado con la identidad corporativa, auditorías
de imagen, etc.
6 La investigación se realizó
sobre cien noticias de interés incluidas en las secciones de política
de los diarios El Correo español-El pueblo vasco, Egin, Deia, El
País y ABC. Se escogieron cien informaciones (20 por cada diario)
de 1978 y otras tantas de 1992, correspondiendo en ambos casos a períodos
correlativos.
7 Se entiende por "permeabilidad"
la facultad que tienen las fuentes informativas de sobrepasar las sucesivas
barreras que interponen las organizaciones informativas antes de que el
mensaje sea finalmente difundido al receptor (Costa i Badia, 1991:223).
8 Para enfocar adecuadamente todo el proceso
relativo al gatekeeping son especialmente interesantes las aportaciones
realizadas por la investigadora norteamericana Pamela J. Shoemaker y que
aparecen en su última obra, titulada así precisamente (Gatekeeping).
No hay que olvidar que se trata de un proceso -el de la selección
de la noticia- que tiene su trascendencia en nuestra vida cotidiana, ya
que se relaciona con la percepción que -a través de los medios-
recibimos de la realidad. Shoemaker sintetiza perfectamente en su obra cincuenta
años de literatura sobre el fenómeno del gatekeeping.
9 Un trabajo de investigación realizado
en 1985 llegaba a similares conclusiones. En este caso, el 83% de las noticias
analizadas en los medios estaban previamente anunciadas (Villafañe/Bustamante/Prado,
1987:72).
©Txema Ramírez
Revista de Estudios de Comunicación
Komunikazio Ikasketen Aldizkaria
Abendua 1996 Diciembre
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